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16 de noviembre de 2016

Trasfondo - Ahriman, de los Mil Hijos


Muy buenas lectores nuestros de Profanus40k, bienvenidos a una entrada que abre una nueva serie de trabajos en los que nos hallamos involucrados (sí, aparte del sistema Warhammer Profanus, el Torneo, las traducciones de campañas y demás... y eso que solo somos 5, jajaja). En esta ocasión iremos trayendo uno a uno a los líderes de las Huestes del Caos incluidos en el libro Señores de la Guerra del Caos del Milenio Oscuro. Debido a la reciente salida de la caja de Prospero, os traigo primero a Ahriman. Que disfrutéis la lectura.

Material traducido 100% por Profanus40k

"El conocimiento es poder, pero sin propósito es inútil. Podrás tener en tus manos el poder para rehacer cualquier cosa, pero sin saber qué cambiarías en verdad no tendrías nada."
 - Ahriman, de los Mil Hijos

Ahriman es el hechicero más poderoso de los Mil hijos. Un exiliado de su propia Legión, condenado a vagar por el Ojo del Terror, y más allá, en busca de conocimiento. Portando el báculo negro de Ahriman, y poseedor de un conocimiento solo al alcance de los demonios más poderosos, es una figura con un poder aterrador. Bajo sus designios, ejércitos de hechiceros menores, Marines Rubrica (armaduras-tumba animadas por la Disformidad) e incontables esclavos de la oscuridad hacen su guerra a través del tiempo y del espacio. Incontables almas ya han sido consumidas como pago por su necesidad de conocimientos prohibidos, una necesidad que siempre ha impulsado sus actos, desde los mismos inicios en los que su Legión acabó condenada.



HECHICEROS DE UNA ERA CRUEL
En los tiempos anteriores a la Herjía de Horus, cuando el Emperador aún luchaba junto a sus hijos, Ahzek Ahriman era el Bibliotecario Jefe de la VX de las Legiones Astartes, los Mil Hijos. Bajo el liderazgo de Magnus el Rojo, los Mil Hijos se adentraron en los límites del conocimiento y las habilidades psíquicas. Ser un miembro de los Mil Hijos no implicaba solamente ser un guerrero, sino ser un erudito, un adepto de lo arcano y lo trascendental. Donde otros luchaban las guerras del Emperador con la única ayuda del bólter y la espada, los Mil hijos conjuraban relámpagos, abrasaban ejércitos con tornados de fuego piromántico y quebraban las murallas de las ciudades enemigas con el mero poder de sus mentes. A medida que ampliaban su número de conquistas, fueron amasando más y más conocimiento, creando bibliotecas de saber redescubierto y haciéndose con el aprendizaje de los distantes mundos perdidos. Sin embargo, a pesar de llegar casi al cúlmen del conocimiento, se precipitaron en su caída.

En la Era de los Conflictos, los psíquicos habían traido consigo una inmensa sombra a la Humanidad, y la fijación de los Mil Hijos con el conocimiento oculto llamó la atención del resto de Legiones. Censurados por el Emperador, se prohibió a los Mil hijos indagar y emplear las artes que tanto se habían esforzado en cultivar. Pero no pudieron resistir la tentación de la Disformidad, quebrando el decreto del Emperador. En respuesta, el poder de la Legión de los Lobos Espaciales fue lanzado contra el mundo natal de los Mil Hijos, Prospero. En las ardientes ruinas de sus ciudades de cristal, con los muertos formando sangrientas multitudes, los Mil Hijos llamaron a la Disformidad y esta escuchó sus plegarias. Se dice que los cielos de Prospero se volvieron fuego, los mares ácido y que los aullidos de los demonios se extendieron por las pirámides de sus ciudades. Cuando al fin aquella tormenta psíquica cesó, los Mil Hijos supervivientes fueron arrancados de la realidad y transportados a través del tiempo y del espacio hasta un planeta en el interior del Ojo del Terror: el Planeta de los Hechiceros.

EL SEÑOR DE LA RÚBRICA
La realidad en el Ojo del Terror es algo retorcido y mutilado. En el interior de sus irreales fronteras, las leyes físicas son esclavas de los designios de la Disformidad: los sueños e ideas remodelan la propia materia, los demonios caminan libremente y el tiempo transcurre como las corrientes en un mar revuelto. Los Mil Hijos formaron su hogar en el interior de ese reino de pesadillas y posibilidades. Liberados de las restricciones de las leyes mortales y de la propia realidad, su hechicería se hizo aún más poderosa; pero, cuanto más crecía su poder, mayor fue el cambio que sufrieron. La mutación se extendía entre los Mil Hijos, fusionando la carne y la armadura, convirtiendo los rasgos de aquellos honorables guerreros en horrores retorcidos.

Ahriman observó como sus hermanos iban involucionando y sabía que no podía permitirlo, debía detener el ocaso de su Legión. En secreto, reunió a una cábala de sus más poderosos hermanos. Algunos accedieron a regañadientes, aunque eran sabedores de que no había otra opción; otros llegaron por motu propio, creyendo en Ahriman sin dudar. Otros se unieron fruto de la desesperación, conocedores de que se estaban quedando sin tiempo. Todos compartían la esperanza de Ahriman, aquella de que juntos podrían salvar a los Mil Hijos. Basándose en lo encontrado en el Libro de Magnus, Ahriman creó la Rúbrica, un hechizo que desharía los cambios sufridos por la carne de los Mil Hijos, protegiéndoles de dichas mutaciones para siempre. Al fin, con su gran obra preparada, la cábala lanzó la Rúbrica.

Los demonios aullaron y rieron sobre las torres del Planeta de los Hechiceros. Tormentas de relámpagos multicolor descendieron de los cielos; la oscuridad se volvió luz, la luz oscuridad. La Rúbrica tocó a todos y cada uno de los Mil Hijos y, en tan solo un instante, todos fueron forjados de nuevo. La mutación que estaba arruinando la Legión se desvaneció, destruida por los fuegos de la Rúbrica, pero el resultado no sería lo que la cábala esperaba ni lo que pretendían conseguir. Aquellos cuyas facultades psíquicas eran débiles o inexistentes se convirtieron en espíritus encerrados en armaduras cubiertas de símbolos. En el interior de sus carcasas, las almas aullaban y susurraban con una voz polvorienta. Ahora eran los Rubricae, los Marines Rúbrica. Aquellos cuyos poderes eran mayores sobrevivieron, pero encontraron que sus poderes se habían multiplicado y aumentado. Observando los resultados de su intento de salvar a la Legión, Ahriman vio que sus esfuerzos habían tenido a la vez éxito... y que habían fallado por completo.

EL LIBRO DE MAGNUS
El Libro de Magnus fue creado por el Primarca de los Mil Hijos durante la Gran Cruzada. Escrito por su puño y letra y el de sus servidores escribas, era el summun de su conocimiento y entendimiento. A raíz de la caída de los Mil Hijos, el Libro de Magnus pasó a estar libre de las leyes físicas; en conocimiento almacenado en sus páginas se desplazaba con vida propia, cambiando constantemente y creciendo sin pausa. Si un mortal pudiera abrir sus páginas un par de veces, y seguir vivo, jamás habría visto el mismo contenido dos veces. Existen varias copias del Libro de Magnus, o al menos estas se han manifestado en varias ocasiones; tal es el poder de la Disformidad, que puede hacer que un mismo libro se encuentre en varios lugares y épocas simultáneamente. Ahriman poseía una copia del Libro de Magnus antes de su exilio, y se sabe que otras a lo largo del tiempo. Kallimakus, en su día escriba de Magnus el Rojo, escapó de la destrucción de Prospero con una copia parcial. Puede que existan más copias, pero de ser así, su marca en la historia ha sido borrada y lanzada al olvido.



EXILIADO DE LOS MIL HIJOS
Cuando los ecos de la Rúbrica se desvanecieron, Magnus el Rojo descendió de su torre para enfrentarse a Ahriman y su cábala. Algunos dicen que en ese momento, Ahriman se pronunció satisfecho, y que la ira de Magnus solo pudo ser contenida por la intervención de otras fuerzas. En un reino de mentiras, la verdad no puede conocerse, pero el resultado final de dicho encuentro fue claro. Ahriman, y todos aquellos que le apoyaron, fueron expulsados del Planeta de los Hechiceros para toda la eternidad. En el Ojo del Terror, lo que las almas pueden llegar a vivir es un mero parpadeo mientras que otras pueden hacerlo en lo que para otros serían muchas vidas. En tal reino de paradojas, las cuestiones tales como la lealtad o la verdad se disolvían entre los gritos de los delirios hechos realidad. Cruzar las estrellas en un lugar así es seguir la senda del Caos hasta alcanzar la gloria o la completa autodestrucción. Legiones enteras han muerto y renacido, poderosos señores han sido hechos esclavos y los mortales se han alzado para sentarse junto a los Dioses Oscuros. En este reino, Ahriman caminaba solo, apartado de la Legión a la que había buscado salvar, condenado a una existencia rodeada de locura. Alguno dicen que, en alquellos días, Ahriman vivió lo equivalente a nueve mil vidas mortales, arrancó verdades de los labios de los demonios y se perdió en los sueños. Cuánto tiempo vagó Ahriman por el Ojo del Terror tras su destierro es quizás algo que jamás llegue a saberse, pues el propio tiempo es algo frágil en las garras de la Disformidad.

Sea cual sea la verdad, Ahriman surgió de las cenizas dejadas tras la Rúbrica y la vergüenza de su exilio con sus propósitos renovados. El entendimiento y el conocimiento han sido siempre lo que ha alimentado el alma de Ahriman, y así sigue siendo. La Rúbrica había fallado, pero sus intenciones seguían siendo las mismas, ¿Qué, si no la falta de conocimiento, era lo que había provocado que esta fallara? Con un entendimiento completo y un conocimiento perfecto de todas las variables, Ahriman podría completar la salvación de su Legión.


BUSCANDO CONOCIMIENTO IMPOSIBLE
A través de mil mundos, Ahriman buscó la clave para salvar lo que ya había destruido. Las marcas dejadas por su obsesión habían hecho que su nombre fuera una maldición en la boca de humanos y alienígenas por igual. Retazos de sabiduría, artefactos oscuros y profanos, y extrañas almas lo describían como a un cuervo sobre un cadáver. Para los Eldar, es el escriba carroñero que se alimenta de los secretos atesorados por las almas de su moribunda raza;para los inquisidores del Ordo Malleus es un imán para los demonios; entre los siervos del Caos, es una llama de poder y hechicería que puede tanto consumir a quienes son alcanzados por su luz como iluminarles.

Siendo un maestro de la manipulación sutil, Ahriman ha sembrado cultos en cientos de mundos y retorcido los deseos de los poderosos para alcanzar sus propios propósitos. Mediante conspiraciones y enrevesados complots por toda la galaxia, ha tejido una compleja red, como un maestro de marionetas que controla a todos mediante hilos invisibles. Cuando tales medios para alcanzar sus objetivos no son posibles despliega sus poderes y hechicería, forzando a los ejércitos a postrarse ante él mediante visiones aterradoras, aplastándo a su maquinaria bélica con fuerzas invisibles y segando las almas de los más poderosos héroes. Conoce los nombres verdaderos de cientos de demonios y ha hecho pactos por los cuales puede convocar ejércitos con solo una orden. Ha hecho arder mundos enteros a voluntad, millones de almas han sido consumidas por la Disformidad y la propia realidad ha sangrado ante su furia.


SUEÑOS, GUERRAS Y BAÑOS DE SANGRE
De entre la incontable cantidad de atrocidades cometidas por Ahriman, hay algunas que son un testimonio de sus subterfugios, poder y falta de compasión.

La cosecha de Calíope
Calíope era un mundo de conocimientos perdidos; un planeta dedicado por completo al archivo de registros desde los primeros días del Imperio hasta su incierto presente. Las pilas de rollos de pergaminos podridos llenaban las cavernas que se extendían muy por debajo de la corteza del mundo, con las estaciones de datos que transmitían información orbitando de polo a polo y sus ciudades extendiéndose alrededor de las bóvedes del Index. Todas las almas sobre Calíope tenían una única razón para su existencia, el archivo; desde los cazadores que perseguían a las alimañas que se escondían entre las inmensas pilas de pergaminos, hasta los escribas que trataban de controlar los cientos de índices contradictorios, todos estaban atados a la ecología del archivo. Así había sido desde una época anterior a lo que ninguno de ellos podía recordar, y es lo que se supone que seguiría siendo. Hasta que algo cambió.

Una facción se alzó en el interior de los Index. Esta facción llamaba a la unificación de todos ellos formando una fórmula que se extendía sin fin, llamándose a sí mismos los Sumatorios. De donde provino la idea original, nadie lo sabe, pero una vez se asentó se extendió como los pétalos de una flor cuando es bañada por la luz del sol. El poder del Sumatorio creció generación tras generación hasta que su dominio sobre Calíope no tenía rival. Los siglos pasaron y miles de millones trabajaron para alcanzar los objetivos del Sumatorio hasta que al final lo lograron. El día de la Ascensión del Emperador, en los grandes salones del Index Majoris, un escriba terminó de redactar la línea de símbolos final que completaría la fórmula. En ese instante Calíope al completo se sumió en el silencio.

Cuando una nave imperial llegó a Calíope una década más tarde, encontro a unos pocos muertos de hambre sofbreviviendo entre los resecos cuerpos de los muertos. Ninguno de los supervivientes recuerda más allá de unos pocos segundos de aquello; y peor aún, los grandes archivos estaba vacíos, todos los almacenes de datos estaban huecos, cada página de pergamino había quedado sin texto. La única marca que quedó para reconocer el algoritmo que Ahriman había implantado, que fue cosechado milenios después, era una sola imagen, que se repetía en los recuerdos de los pobres supervivientes: la imagen de una figura con un yelmo astado rodeado de llamas avanzando a través de una herida en el propio aire.

La muerte de Dianixis
Ahriman había buscado desde hacía mucho, por razones que sólo él conoce, el Cráneo de Lepidus, un héroe caído de la Segunda Cruzada Negra. El cráneo, sumergido en plata y grabado con diez mil palabras de odio, se encontraba en el Santuario Polar de Dianixis. Una conspiración para obtener el cráneo mediante la astucia había fracasado, por lo que Ahriman decidió recurrir a métodos más directos.

Desde el final de la Purga, incontables millones habían luchado y muerto a la sombra del Ojo del Terror. Durante casi ocho milenios, los restos de muchos de aquellos honorables caídos yacían en Dianixis. Montones de huesos calcinados, los serenos cuerpos de los mártires y los pulidos cráneos de los Marines Espaciales llenaban los mausoleos del mundo. En la superficie de Dianixis, las llanuras de huesos se extendían de una ciudad santuario hasta la siguiente, creciendo más y más a cada año que pasaba. Las ciudades mismas estaban construidas con huesos y cráneos de los héroes más heroicos. Tan sacro y reverenciado era Dianixis que más de una docena de Capítulos Marines Espaciales mantenían a guardias de honor y bastiones sobre su superficie. Fortalezas espaciales rodeaban el mundo y millones de soldados permanecían como centinelas sobre los restos de aquellos que habían dado su vida para mantener a la oscuridad a raya.

A través de los confines del espacio, Ahriman arrasó mundos y envió a miles de aullantes almas a la Disformidad. A medida que los mundos arrasados iban alineándose los unos con los otros, crearon un inmenso patrón arcano con la estrella de Dianixis en su centro. A medida que el complejo diseño tomaba forma, el sol de Dianixis fue arrancado de la realidad, dejando una herida gigantesca en los cielos del mundo mausoleo. La sangre y el fuego se extendieron por los cielos; los huesos de los muertos aullaron los últimos pensamientos que tuvieron en vida y un arcoiris de fuego multicolor se internó en las torres. Los demonios se abrieron paso desde el agujero abierto en el sol, cayendo sobre el mundo mausoleo como estrellas fugaces. Los defensores gritaron como niños a medida que el Caos devoraba sus almas.

En medio de toda aquella masacre, Ahriman apareció rodeado de relámpagos, otros hechiceros y Marines Rúbrica. El poder se alzó de entre el concílio de hechiceros y se lanzaron a la batalla, matando a los defensores y disolviendo a los demonios con fuego arcano. La guardia de honor de los Capítulos vino a hacerles frente, pero fueron abrasados y reducidos a cenizas con solo un gesto. Fire Bane, último señor de la guerra del Legio Officium, se lanzó a la batalla desde una de las ciudades santuario. El sonido de sus cuernos de guerra hizo eco por todo aquel mundo condenado, con sus armas abriendo un camino de muerte en dirección al círculo de Ahriman y sus tropas. Aunando sus poderes junto a los del resto de sus compañeros hechiceros, Ahriman hizo que la máquina de guerra se pusiera de rodillas antes de arrancarle el núcleo de plasma. Para concluir, Ahriman se hizo al fin con el Cráneo de Lepidus mientras la batalla entre demonios y hombres hervía a su alrededor. Alzando el cráneo ante sus ojos, encontró la única palabra que buscaba en toda la superficie del mismo. Dejando que el cráneo cayera de sus manos, sus fuerzas y él se desvanecieron, dejando atrás un mundo de huesos recorrido por los aullidos de los demonios y los gritos agónicos de los moribundos.


DESTINO FINAL
Diez milenios han pasado ya en los reinos más allá del Ojo del Terror, y pese a todo Ahriman sigue recorriendo el camino del exilio hacia una distante salvación. Puede que Ahriman haya intentado ya deshacer el daño pasado y haya fracasado, pero, a medida que la luz del Imperio se desvanece, sus pasos le acercan cada vez más a las respuestas que durante tanto tiempo ha buscado. La sombra de los secretos, ocultos desde mucho antes que los humanos cruzaran las estrellas, se encuentran en la evasiva sombra de la Biblioteca Negra, atrayendo la atención de Ahriman más y más. El fuego ilumina su camino, y los huesos de los muertos y las cenizas de los mundos arrasados marcan su paso. Nadie, excepto quizás el propio Tzeentch, que todo lo ve y marca las sendas del destino, sabe lo que espera a Ahriman al final del camino; pero si alcanza el final de esta última senda, el universo mismo temblará.


REGLAS EN WARHAMMER PROFANUS

Estas son las reglas que se pueden emplear para Ahriman en esta primera edición de Warhammer Profanus. Podéis encontrar más información en nuestra entrada del III Torneo Profanus.



EQUIPO Y ARMAS AL DETALLE

Esta sección está en proceso, en futuros días saldrá.

8 comentarios:

  1. simplemente magnífico, gracias por el esfuerzo profanus

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  2. mil gracias por las traducciones, ¿pensáis sacar algún recopilatorio de personajes o algo así?

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    Respuestas
    1. de nada anónimo! Si claro, cuando vayamos acabando cada personaje generaremos el "librito" con sus historias, reglas y equipo al detalle.

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  3. Justo hoy John French le dedica un artículo en la nueva web "comunitaria" de GW... y a la vez vosotros le dedicáis ésta pedazo de entrada.

    Muy currada, si señor!

    Ahriman es uno de los personajes del Caos que más me gustan... porque él no sirve al Caos, ni a ninguno de sus Dioses, él solo busca el poder salvar a su Legión

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    1. En verdad sirve a tzeentch aunque crea que no

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  4. Ese Ahriman no es el del Codex, de donde sale?

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    1. Warhammer Profanus, nuestra versión independiente y equilibrada de juego. Si quieres más información puedes consultar esta entrada, además tenemos un torneo en breves.

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